ÉTICAS MATERIALES Y FORMALES
EL FUNDAMENTO DE LA ÉTICA Y LA MORAL
El problema sobre el verdadero fundamento de la conducta moral se plantea del siguiente modo: ¿se funda la moral en un deber formal, en un imperativo ético universal o en unos bienes o fines objetivos?
La posición clásica entre materia y forma en la moralidad fue propuesta por Max Scheler (1875-1928), quien invento la idea de los sistemas materiales, con contenidos, para oponerse a los sistemas formales sin contenido.
En nuestros días, parece preferible modular esta oposición entre “materialismo formal” y “formalismo moral”, hablando de éticas teleológicas o de la finalidad y éticas deontológicas o del deber. Dentro de estas éticas se encuadran el hedonismo, eudemonismo, el utilitarismo y la teoría de los valores.
EL HEDONISMO
El hedonismo de Epicuro (341-271 a.c) dice que le bien y el fin supremo de la vida humana es el placer.
Frente a otros tipos de hedonismo, como el de Aristipo de Cirene, que sólo consideraba los placeres que satisfacen los instintos, Epicuro sostiene que la búsqueda de los placeres se hace sólo por medio de un cálculo racional y ponderado de los mismos, sabiendo distinguir con prudencia el orden de la naturaleza y los deseos desordenados.
Igualmente, existen placeres como la amistad, la conversación amena y otros semejantes, que no son puramente corpóreos o de la sensibilidad. Para él, el modelo del hombre feliz y bueno es el sabio.
EL EUDEMONISMO
El eudemonismo de Aristóteles (384-322 a.c) pregona la felicidad como meta suprema de toda la actividad moral del hombre.
Según este filósofo, el hombre, como animal racional que es, debe ser feliz realizando y perfeccionando lo que le es más propio y lo define específicamente: la actividad intelectual. El bien supremo al que debe tender todo hombre es la búsqueda de su propia perfección, la cual reside en el ejercicio continuo de las virtudes o capacidades que le son propias.
Una vida sin virtud no puede ser una vida feliz ni moralmente buena. La virtud es, según Aristóteles, el equilibrio puesto en el desarrollo de nuestras capacidades sin pescar por exceso ni defecto: es la ley del término medio. Por ejemplo, entre la temeridad y la cobardía estaría la valentía.
Los pensadores cristianos a través de San Agustín y, sobre todo Santo Tomás de Aquino, plantean su versión del eudemonismo griego situando la búsqueda y contemplación de Dios como el bien y la felicidad suprema del hombre durante esta vida y después de ella.
El cristiano alcanzara la felicidad y la perfección ejercitándose en las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, y en las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
LAS ÉTICAS MATERIALES DEL SIGLO XIX
EL UTILITARISMO
Para el utilitarismo de Jeremy Bentham (1748-1832) y de John Stuart Mill (1806-1874), el principio que debe guiar toda acción moral, si quiere ser moral, es que sea útil, es decir, que produzca felicidad. La ética utilitarista tiene su origen en una teoría ilustrada y humanista de la acción moral del hombre.
Ni Bentham ni Stuart Mill admiten una versión egoísta y antisocial del comportamiento útil del hombre. Defienden la utilidad pública, la felicidad para la mayoría y no consideran el sacrificio como un bien moral en sí mismo. Solamente consiente en el sacrificio voluntario si entre sus consecuencias está la producción de beneficios para la mayoría o para otros.
El utilitarismo es, por tanto, una ética de al felicidad y del bienestar, y se podrá alcanzar si los políticos y los ciudadanos son tan ilustrados que hacen leyes justas en los social y en lo económico y someten sus deseos egoístas al beneficio de las mayorías.
Se puede asegurar que “la aritmética de la felicidad utilitarista” –máxima felicidad y mínimo dolor para todos- no es equivalente a la aritmética parlamentaria ni a la distribución de la riqueza, y que estas dos ultimas deben ajustarse a la primera.
LA FENOMENOLOGÍA DE LOS VALORES
La fenomenología de los valores de Max Scheler (1875-nun19n) fue u intento valioso de ética material basada en el método fenomenológico de Husserl, que estableció una axiología o sistema de valores ordenados jerárquicamente.
Los valores, para Scheler y su escuela, son objetos captados a priori, independientemente de la experiencia. Se diferencian de los bienes empíricos en que son sus depositarios. Como se trata de esencias ideales, puede ser captados mediante una intuición emocional y no mediante un razonamiento.
Aunque Scheler ataco duramente el formalismo kantiano y de los neokantianos por carecer de contenidos objetivos empíricos, “su materialismo moral” cayo en un objetivismo idealista y apriorista, negando al sujeto humano la posibilidad de crear valores: su deber moral es conocerlos y realizarlos en la historia personal y colectiva. De todos los tipos de valores, los valores morales (bueno-malo, justo-injusto) son el eje sobre el que se promueven todos los demás –religiosos, espirituales y vitales-.
Frente al materialismo moral con toda axiología, Nietzsche proclamó la trasmutación de todos los valores religiosos y morales de la historia oficial de occidente. Su tesis vitalista e irracionalista es que los valores espontáneos de lo vital son lo único en lo que debe creer el superhombre, prototipo del ser amoral, más allá del bien y del mal, más acá de la razón tradicional.
En resumen, todas las éticas materialistas son teleológicas, porque asignan una finalidad a la actividad moral del hombre, sea el placer, la felicidad, la utilidad o los valores.
PREGUNTA: ¿Qué teorías pertenecen a la ética material?