LA LIBERTAD Y LA MORAL
LA DECISIÓN LIBRE Y EL SENTIMIENTO DE LA LIBERTAD
Cuando algún agente interno o externo consigue anular la voluntad del hombre, éste es como un muñeco en manos de las fuerzas que lo manipulan, de los instintos o deseos que lo dominan.
Somos libres en la medida en que podamos decidir. Pero no todas nuestras decisiones son tomadas libremente. Hay decisiones forzadas, necesarias. Cierta situación o circunstancia nos impone a veces una decisión que, de no darse esas circunstancias o situaciones, no hubiéramos tomado. Entonces justificamos nuestros actos diciendo que los hemos hecho “sin querer”, “a la fuerza”.
Pero también realizamos muchos otros actos por decisión libre, sin ser forzados por ninguna circunstancia. Son los actos que realizamos “porque queremos”. Y solamente cuando realizamos esta clase de actos brota en nosotros “el sentimiento de libertad” que se manifiesta, en primer lugar, como un sentimiento de dominio personal sobre las cosas que hacemos y sobre los actos que ejecutamos. Es entonces cuando nos “sentimos libres”, es decir, cuando nuestro ser y nuestros actos no se sientan sometidos ni dominados por nada extraño a nosotros mismos.
Este sentimiento de la libertad se hace más fuerte en las situaciones adversas, cuando nuestra libertad se siente amenazada, restringida o arbitrariamente anulada.
Generalmente, la rebeldía es una actitud dirigida contra todas aquellas situaciones que atentan contra nuestra libertad porque, en cierto modo, nuestra libertad se identifica con lo más íntimo de nosotros mismos.
A la luz de estos datos, la libertad se manifiesta como un hecho en el que nos sentimos involucrados. Eso, al menos, lo que pensaba Bergson: “la libertad es, pues, un hecho: el mas claro de los hechos confirmables”.
PRIMER ACERCAMIENTO AL TÉRMINO DE LIBERTAD
Establecer el concepto de libertad equivale a definirla, o sea, a determinar su esencia, decir lo que es. Esto es difícil; incluso, algunos filósofos lo consideran imposible. Jaspers, por ejemplo, ha dicho, que la libertad es “inaccesible a toda investigación”.
Sin embargo, aun suponiendo que sea imposible determinar o expresar verbalmente en qué consiste la esencia de la libertad, sí es verdad que podemos tener una idea aproximada de ella. Más aun, cualquier hombre que experimenta el fenómeno de la libertad, tiene de ella cierto conocimiento.
En la vida cotidiana la libertad tiene, en primer lugar, un sentido de independencia. Es libre el hombre que al obrar no depende de fuerzas extrañas a sí mismo. Para el hombre de la calle, ser Libres es lo contrario a estar prisionero o hallarse dominado: tener posibilidad de realizar cualquier desplazamiento, no sentirse sometido a presiones sociales, económicas o políticas. A este concepto de la libertad en la vida cotidiana responden expresiones como estas: “estoy como pez en el agua”, “me he liberado”, etc.
PREGUNTA: ¿Qué podría ser la libertad?