LA CONDUCTA MORAL
En las situaciones concretas de la vida, surgen problemas concretos que piden hechos y soluciones concretas. La actitud del hombre frente a tales hechos concretos determina su comportamiento, el cual, al no ser simplemente el resultado de un estimulo, pues su respuesta es consciente, viene a ser una conducta moral, que produce de la misma raíz de la persona.
El hombre se enfrenta a la necesidad de “ajustar” su conducta a normas de comportamiento humano y no solamente por responder a un estimulo. Esas normas al ser aceptables íntimamente por los individuos y ser reconocidas por los demás son “obligatorias”, por lo cual el comportamiento moral del hombre obedece a una “decisión reflexiva” y no puramente “espontánea” o “natural”.
MORAL PRÁCTICA Y MORAL REFLEXIVA
De lo expuesto anteriormente, concretamos dos cosas:
· Por un lado, que tenemos los “actos” o “modos de conducta humana” ante los “problemas morales”.
· Por otro, que tenemos los “juicios” o “normas” con los cuales dichos actos son “aprobados” o “desaprobados” normalmente.
El hombre se encuentra en la vida real con problemas prácticos y para resolverlos, recurre a normas prácticas.
La conducta practico-moral se ha dado desde los inicios de la humanidad y, milenios después, la reflexión sobre esta conducta moral del hombre continua: el hombre no solo obra moralmente sino que reflexiona sobre su comportamiento práctico pasando así del plano de la moral práctica al de la teórica. El paso de la moral práctica al de la moral reflexiva se llama ética o estudio de los problemas teórico-morales.
PREGUNTA: ¿El comportamiento moral del hombre obedece?