La Idea Como Realidad Divina
Las Ideas son las realidades en proceso de perfección, divinas y que el alma contempla antes de su caída en la materia. Estas realidades son aún inmateriales, eternas, sin ninguna omisión dinámica en su constitución. Todo lo que existe en nuestro mundo terrestre se encuentra allí, pero de una manera perfecta, sin esa dimensión material que es el fundamento del cambio y el origen del mal. Así, en ese mundo divino existe el hombre, el árbol, el caballo, la justicia,…, pero como Ideas y en un solo ejemplar. Este es el verdadero ser.
La exigencia epistémica de Platón: que el verdadero conocimiento consiste en la captación de la forma inteligible de las cosas, encuentra en la existencia eterna de las Ideas su complementariedad perfecta. Esta forma inteligible, que puede dar a la inteligencia la evidencia hacia la cual aspira, existe realmente en un mundo perfecto y divino; más aún, el alma ha contemplado esas formas o seres perfectos, pero en su caída los ha olvidado.
Así, la aspiración de la inteligencia a un conocimiento perfecto, a una ciencia del ser, no es otra cosa sino el legítimo, pero confuso, deseo (EROS) del alma de recuperar su estado original: la visión, sin las trabas del concepto, de las Ideas. La ciencia es tal cuando se trata del conocimiento de las Ideas; y la dialéctica, la ciencia del hombre mientras que está en esta caverna, es únicamente la mejor actualización del recuerdo (reminiscencia) de la visión que el alma tuvo antes de caer en su tumba.
PREGUNTA: ¿Cuál es la aspiración de la inteligencia?