VESTIGIOS CULTURALES MÁS ANTIGUOS
Los vestigios culturales más antiguos, que indican la presencia de pueblos horticultores en Colombia, se encuentran en la costa Atlántica. Datan, más o menos, de 1200 a. de J.C. Parece que estos pueblos se alejaron del mar y prefirieron vivir a orillas de los ríos y de las ciénagas, alimentándose de fruta y agua dulce (caimanes, lagartos y tortugas) mamíferos (dantas y venados).
Estos pueblos penetraron hacia el interior por el valle del Magdalena y entraron en contacto con grupos de la Amazonia y la Orinoquía. Durante este período se inició el cultivo de la yuca, producto que rápidamente se convirtió en base de alimentación y, quizá, en la primera planta que se cultivó en Colombia.
Hacia el año de 1757, el fraile Juan de Santa Gertrudis, realizó un recorrido por la región conocida hoy como Tierradentro. El curioso Padre durante el transcurso de su viaje, llevó a cabo algunas anotaciones sobre unos antiguos sepulcros encontrados en las proximidades de los poblados de Inzá y el Pedregal (Santa Gertrudis, 1956). Si bien sus escritos carecen, como es lógico de cualquier sistematización que los aproxime a la ciencia, representan las primeras anotaciones sobre una importante región arqueológica de nuestro país.
Años más tarde, hacia 1893, Carlos Cuervo Márquez visitaría la zona, llamando nuevamente la atención sobre la existencia de algunas sepulturas que se encontraban en el área (1956). No obstante lo anterior, las investigaciones arqueológicas sólo se iniciaron durante al año de 1936. George Burg, por aquel entonces profesor de Geología de la Universidad del Cauca, llevaría a cabo el estudio de algunas de estas tumbas.
Los trabajos adelantados por Burg obligaron a tomar en cuenta esta región desde un punto de vista arqueológico, determinando la aparición de programas de investigación. En los escritos de Burg, se ve claramente un predominio de las descripciones a lo largo del texto; sin embargo, su importancia es capital, pues a partir de ellos se puede afirmar que la arqueología, como práctica científica, había hecho su aparición en la región de Tierradentro. Los hallazgos ya no eran fortuitos y relatados en forma accidental por un viajero, ahora se intentaba llegar a un conocimiento más preciso sobre los antiguos constructores de las tumbas que se encontraban en la región.
Para el mismo año (1936) y a raíz de los trabajos de Burg, el Ministerio de Educación Nacional comisionó al Arqueólogo José Pérez de Barradas, para que investigara y elaborara un informe sobre la importancia de los hallazgos realizados en la región de Tierradentro. Este autor, dedicó gran parte de su tiempo al estudio de los sepulcros; aportó una secuencia cronológica para la región, basada en el estudio de los materiales recuperados, así como en la complejidad de las estructuras funerarias, sin contar con un método de datación absoluta. Este intento de trazar un secuencia cronológica para los diferentes restos culturales de Tierradentro, fue el primero en su género. El autor determinó la existencia de cuatro períodos:
PREGUNTA: Estos pueblos se alimentaron de: