EL GUSTO
El sentido del gusto permite distinguir los alimentos que no son apetecibles en una circunstancia dada, aquellos nutritivos o los que pueden resultar tóxicos. La superficie de la lengua está cubierta por pequeñas proyecciones conocidas como papilas. Dentro de las papilas están los receptores para el gusto o botones gustativos. Cada botón está constituído por unas cuarenta células, entre gustativas sensoriales y células de sostén, además de un poro que se abre sobre la superficie de la papila lingual.
Únicamente las sustancias que están en solución pueden estimular los botones gustativos. La saliva funciona como solvente de muchas sustancias. Cada botón es sensitivo sólo a uno de cuatro sabores básicos, dulce, amargo, salado y ácido, y responde poco a los demás. Los botones gustativos específicos de cada sabor tienden a estar ubicados en áreas especiales de la lengua: los botones para los sabores ácidos se encuentran a los lados, aquéllos para lo amargo están en la parte trasera de la lengua, y los que captan lo salado y lo dulce se hallan entreverados en la superficie dorsal anterior. Por la experiencia personal, se sabe que la percepción de los sabores está influida en gran medida por el sentido del olfato. Ello explica la razón por la cual a las personas que tienen su nariz congestionada por un resfriado, los alimentos les parecen insípidos. En la experiencia gustativa también participa la percepción táctil de la textura de los alimentos y la existencia de sustancias como el ají, que pueden estimular los receptores de dolor.
Pregunta.: Los botones gustativos para determinar el sabor amargo en la lengua se ubican en: