REFORMA Y CONTRAREFORMA
Fueron éstos los dos polos que marcaron el desarrollo histórico de Occidente a partir del siglo XVI.
El término Reforma se aplica a un movimiento religioso cristiano, iniciando en el siglo XVI, que propugnaba una fe basada en la sola palabra de los evangelios y una interpretación individual de los mismos, de tal manera que la relación con Dios no debía estar medida por ninguna institución o persona. También se conoce como protestantismo. La figura más destacada fue la del monje alemán Martín Lutero, quien es considerado el padre de todos los movimientos o iglesias evangélicas.
La Contrarreforma, por su parte, fue la respuesta del catolicismo dirigida a combatir los efectos de la reforma luterana. La expresión máxima de la Contrarreforma fue el Concilio del Trento, terminado en 1563, y del cual surgió un cuerpo doctrinal- Catecismo de Trento que debía garantizar la tradición y la solidez de la fe cristiana y católica.
A ello hay que sumar la nueva concepción del mundo generada por el descubrimiento de Copérnico: al saber que la tierra, y por tanto el hombre, no eran el centro del universo, se pasó de la antigua realidad dualista cristiana de un Dios personal existente fuera del sistema del universo, a una conciencia cósmica, es decir, a la concepción de una infinita interdependencia de efectos que abarcaba el hombre y también la última razón de la existencia de éste. Así, el hombre se convirtió en un factor pequeño e insignificante en un nuevo mundo desencantado.
PREGUNTA: La reforma y la contrarreforma se presentaron como una contradicción de base: