HACIA UNA ESCALA PERSONAL DE VALORES
EL VALOR SUPREMO ES LA PERSONA
El valor supremo para Kant era la ley moral autónoma, pues decía que todos los actos humanos debían ser determinados por esta ley. Por ejemplo, decir la verdad es un acto bueno siempre y cuando el sujeto que actúa lo hace conforme a su propia ley moral y no porque el hombre lo tenga como principio de vida.
Frente a este planteamiento de Kant, Max Scheler afirmó que el valor supremo no es la ley moral, sino la persona misma, pues ésta es superior al valor de las cosas y de las comunidades, así:
· La persona siempre actúa con intencionalidad y bajo unas pautas o criterios que están en su interioridad.
· La ley moral orienta la conducta del hombre, pero la acción del hombre también obedece al valor positivo o negativo que dé a las personas, a las cosas y a los acontecimientos.
LA ESCALA PERSONAL DE VALORES
Según Scheler, los valores no son todos homogéneos; hay unos más altos que otros y se relacionan en una escala que va de inferior a superior. Cada persona debe organizar su propia escala de valores según sus experiencias existenciales y sus objetivos en la vida.
Para conformar esa escala de valores, Scheler propone cinco criterios que resultan muy útiles:
1. Toda escala de valores debe tener un valor supremo o fundamento, que va a caracterizar la acción de la persona. Para saber si es un valor supremo se debe evaluar su duración, es decir, si tiene la cualidad de prevalecer a través del tiempo.
2. Los valores de la escala deben ser simples y, por lo mismo, aplicables. Es diferente decir “mi valor es el amor”, a decir “tengo como valor el servicio a los demás”. Desde luego que las personas desean amar y ser amadas, pero el amor es una realidad tan amplia que debemos concretarla en actitudes más simples como el servicio. Si yo sirvo a los demás sin exigir nada a cambio y con el propósito de obrar el bien, en realidad los estoy amando.
3. Los valores elegidos deben dejarnos satisfechos al vivirlos. Cuando una persona elige la verdad como valor supremo, experimenta gusto y alegría al practicar ese valor.
En este caso, es prudente advertir que los valores que proporcionan plena satisfacción al hombre son espirituales, tales como la justicia, el servicio, la solidaridad, etc. Por el contrario, las personas que tienen como valor supremo el dinero, por ejemplo, se ven conducidas al egoísmo y la individualidad; actitudes que obstaculizan la felicidad del hombre que por esencia necesita de los demás.
4. Los valores se organizan por orden de importancia de inferior a superior.
5. Los valores fundamentales deben ser superiores a todos los demás de la escala y les dan una característica especial de acuerdo con la persona.
PREGUNTA: ¿Para organizar la escala de valores en que se debe guiar la persona?