JUAN RODRÍGUEZ FREYLE
Nació en Bogotá el 25 de abril de 1566 de Juan Freyle y de Catalina Rodríguez. Su padre fue soldado de Pedro de Ursúa. Se sabe poco de su infancia y de su vida en general. En 1585 fue a España en dónde presenció el ataque del pirata Francis Drake contra Cádiz en 1587. Dice que Drake había sido paje de Carlos V. Ingresó en el seminario de San Luis pero no fue sacerdote.
En su obra aparece una crítica a la belleza mal usada de la mujer. A veces se le ha tomado como misógino por la crítica femenina. Sin embargo, es a la belleza utilizada para aprovecharse del hombre. Pero a veces insulta a la mujer por tener la culpa de la caída del hombre en el pecado como lo hizo Eva con Adán. Es por ello que a la mujer se la tiene que cuidar y encerrar. Por otro lado, Freyle insiste en que es la mujer la que manda en el hombre. Reconoce la virtud de algunas mujeres de la antigüedad. Pero hay que tener cuidado cuando el diablo urde con la mujer. “El hombre es fuego y la mujer estopa, llega el diablo y le sopla.” El hombre sin embargo, es el entendimiento, libre albedrío, como en los ángeles; es el microcosmos del mundo. Su obra, aunque dedicada a Felipe IV para que la proteja, no se publicó hasta dos siglos después.
EL CARNERO
El Carnero es una crónica histórica y también un breviario de brujería, una antología de cuentos picarescos, una diatriba misógina escrita por un párroco prevolteriano en una ensimismada ciudad de los Andes sudamericanos llamada Santafé de Bogotá. Juan Rodríguez Freyle muestra cómo en el agua de los lebrillos podía saberse de las andanzas adulterinas de los maridos descarriados y cómo un sacerdote homicida veía teñirse de rojo la hostia en el momento de la elevación. El carnero, de Juan Rodríguez Freyle (Colombia, 1566-1642) está considerado como la primera muestra de obra narrativa propiamente dicha de la América de lengua española. Terminada de escribir en 1636 -con dos apéndices que la llevan hasta 1638- fue publicada por primera vez en Bogotá en 1859.
Pero la inexhausta maravilla del libro no reside sólo en los prodigios de una cultura mestiza, con sus ancestros indígenas, español y negro, sino en la fuerza que con un lenguaje anacrónico, pero vivo, recrea un mundo en permanente trance de aventura, de fusión y cambio. Al buscar El Dorado se proseguía la conquista, pero este párroco zumbón y entrañable, que participó en tantas aventuras frustradas, terminó por encontrar su tierra de promisión en las páginas de un libro que hoy, tantos siglos después, cobra aun más valor, y parece llenarse de nuevos y vigorosos contenidos imprevistos.
→Se trata de un libro de relatos de gran interés en los que el autor cuenta, con notable vivacidad y sentido del humor, sucesos cotidianos de la vida de Bogotá emparentados muchas veces con la picaresca: adulterios, crímenes, intrigas, amores, escándalos y chismes que constituyen la trama de la vida social y que la historiografía no recoge por lo menudo de su alcance, pero que en Rodríguez Freyle alcanzan un muy apreciable nivel literario por la destreza narrativa de que hace gala el autor, mediante un estilo que recurre a procedimientos barrocos y que logra el efecto de mantener permanentemente la atención del lector.
PREGUNTA: El Carnero es: