UNA NUEVA FORMA DE PERCIBIR LA COMIDA
De Europa a América se trasladaron todo tipo de formas de vida, desde bacterias y virus que producían enfermedades , hasta plantas cultivadas y animales domésticos. la migración de colonos dependió en gran medida de su habilidad para europeizar la flora y fauna del nuevo continente.
Las islas caribeñas fueron la base casi perfecta en América para los horticultores europeos. Aunque allí el trigo, las uvas y los olivos fracasaron, muchos otros cultivos como coliflores, coles, rabanitos, lechugas, melones, cítricos, manzanas y plátanos prosperaron.
Además los españoles produjeron trigo en casi en todas las regiones colonizadas donde el clima lo permitió. Sin embargo, los antiguos pobladores americanos no cambiaron radicalmente su dieta por la influencia de cultivos de origen europeo. en cambio, hubo una entusiasta aceptación del ganado y otra animales domésticos. Los indígenas recibieron las vacas, burros, cabras, caballos, bueyes, ovejas, gansos, cerdo y otras especies como recurso valioso para su dieta alimenticia, y para obtener de ellos vestimenta o utilizarlos como medio de transporte.
Con la llegada de los conquistadores a tierras americanas, tanto la dieta indígena como española, sufrió diversas modificaciones. La combinación de la tradición gastronómica de España (con influencia árabe) con sus frutas, verduras, especies, ganado y legumbres, y la prehispánica con sus productos locales sentaron la base de la cocina mexicana.Este mestizaje no solo se limitó al intercambio de alimentos, técnicas culinarias, vajilla, utensilios, sino también a una nueva forma de percibir la comida. De cierta manera, fue más un choque que un encuentro entre dos tradiciones culinarias diferentes.
De la frugalidad indígena se pasó a la gula española. Los conquistadores no solo comían para saciar su hambre sino por placer y deleite. Era la comida un motivo de festejo y de celebración, por lo que organizaban fiestas multitudinarias y bulliciosas con amigos, en donde se bebía y se comía en exceso. Esto contrastaba con la tradición indígena de comer poco y pausadamente, solo para aplacar el hambre. No formaba parte de su percepción de vida que la comida fuera una fuente de placer. Como tampoco lo era el beber, solo lo hacían en determinadas celebraciones rituales y solo los ancianos podían beberlo libremente. Entre los aztecas, sobre todo, estaba mal vista e incluso castigada, la embriaguez.
PREGUNTA: ¿Cuál era la base alimenticia de los indígenas?