En el renacimiento, siglos XV y XVI, los nuevos Estados nacionales se caracterizaron por la concentración del poder en soberanos que adelantaban políticas expansionistas. En este contexto debemos destacar a los siguientes autores.
NICOLAS MAQUIAVELO (1469-1527)
Separo la política de la moral y la presento como una ciencia autónoma con una ética propia. Para Maquiavelo el fin de la política es el poder y para conseguirlo se deben aplicar los medios apropiados, que no siempre coinciden con la moral cristiana.
El príncipe debe regirse por el principio de la supervivencia –adquisición y conservación del poder- y atender exclusivamente a la conservación del Estado, porque éste es la única garantía de paz y de orden entre los individuos. El estadista debe tener un animo dispuesto a moverse según le exigen los vientos y las variaciones de la fortuna y no alejarse del bien, si puede, pero saber entrar en el mal si se ve obligado (el príncipe). Le aconseja cuidar su reputación para mantener la adhesión del pueblo, por lo cual su mayor cualidad debe ser la hipocresía. Ninguna consideración moral debe preocuparlo.
La defensa militar debe depender exclusivamente del Estado para garantizar la convivencia pacifica. Maquiavelo es considerado además como uno de los principales teóricos de los regimenes absolutistas: aquellos en los que el gobernante asume todo el poder político y controla la dirección del Estado.
THOMAS HOBBES
Afirma que el egoísmo, connatural al hombre, lo lleva a estar en guerra permanentemente con sus semejantes. Ante las dificultades para la conservación de la propia vida, la ley natural, es decir, la razón, busca la paz y garantiza la seguridad, mediante el pacto de cada individuo con los demás y estableciendo una autoridad común.
El Estado representa la suma de intereses particulares, y el individuo pone en manos del Estado sus derechos a cambio de protección. El individuo renuncia a todo, salvo al derecho a la vida, a favor de un tercero: una persona o una asamblea que constituye el único poder soberano en el nuevo cuerpo social.
El pacto es definitivo e irrevocable e implica cesión del poder al soberano, el cual ostenta el poder absoluto. El soberano tiene como limite su razón, la cual debe buscar el interés del pueblo.
Dice Hobbes que el soberano es un Dios mortal, al cual debemos, bajo el Dios inmortal, nuestra paz y defensa. La religión civil y el culto exterior a la divinidad es potestad del Estado, el cual no puede tolerar una autoridad espiritual distinta y que no se relacione con lo temporal.
JEAN BODIN (1529-1596)
Para este autor la soberanía del Estado se traduce en poder absoluto y perpetuo en cabeza del gobernante, quien debe asegurarse la supervivencia del Estado. Es preferible la más fuerte tiranía a la anarquía.
Propuso como forma de gobierno una monarquía legítima en la que los súbditos obedezcan las leyes del monarca y el monarca las leyes naturales.
JOHN LOCKE (1632-1704)
Durante el Renacimiento también se perfilaron las primeras ideas liberales individualistas, como una reacción ante el absolutismo de las monarquías nacionales.
Uno de los primeros filósofos del liberalismo fue locke, quien partió del principio de que le hombre es un animal sociable y que la razón enseña a los hombres que todos son iguales y libres por naturaleza. Por ello, nadie puede dañar a otro su vida, su libertad o su propiedad.
Locke plantea que para salvaguardar estos derechos naturales, se debe establecer una comunidad política y la autoridad del Estado, por contrato social entre todos.
Propuso, además, una monarquía parlamentaria y el establecimiento de dos poderes en el Estado: el legislativo y el ejecutivo, bajo la supremacía del primero, en cuyo ejercicio participan en condiciones de libertad e igualdad, directamente o por delegación, todos los miembros del cuerpo social (en la practica este derecho sólo tenían los varones propietarios).
La ley emana de la voluntad de los ciudadanos y corresponde al poder ejecutivo su aplicación. El pueblo posee el derecho de resistirse y deponer el poder legislativo y ejecutivo cuando éstos vulneran los derechos individuales irrenunciables. La religión queda fuera de los fines del Estado.
La teoría política de Locke influyo enormemente, en las aspiraciones de la clase burguesa, la libertad e igualdad política y la participación en el gobierno del Estado.
PREGUNTA: ¿Para Locke de donde emana la ley?