EL PROBLEMA DE LOS VALORES
CONTEXTO
El problema de los valores ha sido causa de preocupación en todas las épocas de la historia y en diferentes medios culturales.
La razón fundamental de esta preocupación se debe a que, situarse ante el problema de los valores, es situarse igualmente ante el problema del sentido ultimo del hombre.
CRISIS DE VALORES
En la actualidad se viene insistiendo de manera especial sobre los valores, sobre su sistematización, clasificación o jerarquización. El tema se concreta afirmando que nuestra sociedad padece una gran crisis de valores.
Sin embargo, el problema de esta crisis no es exclusivo de nuestro tiempo. Ortega y Gasset afirmaba a comienzos de siglo: la crisis de valores no es un hecho reciente y caracteriza siempre nuestra evolución histórica, porque no existe progreso lineal dentro de la historia. La historia es discontinua.
En todo caso, se habla de crisis de valores como si los valores, o alguno de ellos, hubieran dejado de existir y dependieran sólo de la subjetividad de los hombres.
Muchos llegan a pensar que no existen valores permanentes, que todos varían o se jerarquizan de modo diferente según la moda.
Los valores rígidos y absolutos heredados del pasado parecen anacrónicos para el mundo de hoy, que posee una cultura cada vez más científica y relativista.
Sin embargo, el individuo moderno está asediado por una gran cantidad de valores divergentes y contradictorios. Hoy no es posible adoptar el sistema de valores de nuestros antepasados y vivir sin cuestionar o analizar la índole de sus supuestos.
Esto produce incertidumbre y confusión, al mismo tiempo que un aumento de interés en la búsqueda de un enfoque significativo de los valores que puedan funcionar en nuestro mundo actual, que respondan a las inquietudes del hombre de hoy e iluminen un sentido de la vida que incida en el bien común.
CRISIS DE LAS VALORACIONES
Lo que hemos constatado hasta ahora permite afirmar que la crisis de valores no es sino la crisis de las valoraciones. La crisis es nuestra, no de los valores, pues éstos no existen sin el hombre.
El centro o lugar de los valores es el hombre concreto que existe con los demás en el mundo, para realizar su propia existencia. Y a este hombre no le es posible hoy hacer una acomodación tranquila de los sistemas de valores considerados en otras circunstancias y épocas.
El hombre debe preguntar, examinar este mundo de los valores y el sistema de valoraciones, lo cual no es otra cosa que preguntarse el significado y sentido de las propias aficiones, creencias y conductas. De este modo tal vez pueda encontrar valores que le permitan llevar su vida más allá de los obstáculos de nuestra época.
PREGUNTA: ¿Para Ortega y Gasset, la crisis de valor caracteriza?