GÉNEROS LITERARIOS VANGUARDISTAS
LA POESÍA
La producción literaria de las vanguardias europeas se concentró inicialmente, y con mayor amplitud, en el género poético. El énfasis en la poesía obedeció fundamentalmente a dos cosas: el deseo de expresión inmediata, efectista y novedosa y, en segundo lugar, al rechazo a la tradición literaria y a la sociedad de la época. Como dijo Guillaume Apollinaire, uno de los precursores de las Vanguardias literarias.
En este afán de novedad se dieron numerosos movimientos o corrientes de producción poética, conocidos como los "ismos". Los principales fueron:
EL FUTURISMO
Con el Manifiesto del futurismo (1909) y el Manifiesto técnico de la literatura futurista (1910), el italiano Filippo Tommaso Marinetti dio inicio a este movimiento y con él a las vanguardias literarias y artísticas. El futurismo buscaba traducir la literatura (y el arte) el ritmo de la civilización moderna, exaltando el culto a la máquina y al producto industrial.
EL EXPRESIONISMO
Al contrario de los otros "ismos", esta corriente estética, de origen alemán y de carácter emocional, no produjo ningún manifiesto artístico o literario. Pese a ello, compartía con aquellos el rechazo de la cultura tradicional, especialmente de la vida burguesa y decadente de comienzos del siglo XX.
El Expresionismo adquirió un tono ético y una visión pesimista, apocalíptica y nihilista de la realidad, que se tradujo en un gusto por lo deformado, lo grotesco, lo misterioso y estridente, expresado en los sorprendentes juegos de palabras.
EL DADAÍSMO Y EL SURREALISMO
Como reacción más extrema a la situación decadente de la Europa de la primera década del siglo XX, surge en 1916, en Zurich, el efímero dadaísmo.
Se aludía el carácter burlón de la poesía sin sentido lógico de este grupo de poetas, quienes buscaban influir sobre la sensibilidad de su época echando por tierra, con un espíritu de rebelión absoluto, los preciosos valores que la condicionaban: el arte y la poesía.
Su importancia radica en haber preparado el camino al surrealismo (forma afrancesada de superrealismo). Si el dadaísmo fue más que todo instinto y rebelión, el surrealismo o superrealismo fue reflexión y revolución.
El rechazo de toda tradición estética y moral es la rebelión de dadá, y el redescubrimiento de una tradición irracional en ruptura con la tradición clásica y racionalista es la revolución surrealista. No en vano el surrealismo recurrió a los datos del subconciente a la hora de escribir, razón por la cual privilegió, en parte, la escritura automática, asocianista, colectiva y el hablar durmiendo. André Breton fue el verdadero padre e impulsor del movimiento surrealista junto con Paul Elaurd, Louis Aragon y Philippe Soupault.
LA PROSA
Con las Vanguardias cambia radicalmente la tradicional narración de ficciones en la voz de un autor omnisciente. La nueva propuesta consiste en la utilización de la corriente de conciencia, o mejor, del monólogo interior o discurso sin oyente y no pronunciado, "por el que un personaje expresa su pensamiento más íntimo y próximo al subconciente, con anterioridad a cualquier organización lógica, es decir, en su estado naciente, por medio de frases directas reducidas al mínimo sintáctico".
EL TEATRO
Dentro de las vanguardias, el teatro ocupó un lugar menor y su repercusión con la excepción de Bertold Brecht fue más bien parca. Con todo, hubo un autor del expresionismo alemán que en su época llegó a ser el dramaturgo más famoso, el alemán Georg Kaiser.
PREGUNTA: ¿Cuál fue la propuesta más sobresaliente de la Prosa de la Vanguardia?