LA LITERATURA VANGUARDISTADos guerras mundiales, revoluciones políticas y sociales y la pérdida de la seguridad y confianza del hombre en su cultura fueron los principales acontecimientos de la primera parte del siglo XX. La zozobra, la desesperanza y la profunda desilusión de ese tiempo se reflejaron en la literatura pero a la vez produjeron intentos renovadores cuya influencia se puede percibir actualmente.CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIALLa segunda mitad del siglo XIX estuvo marcada por un intenso desarrollo de la técnica y los métodos de producción, y por un vigoroso ciclo revolucionario que terminó con la disolución de la Comuna de París. Esta fue la herencia histórica con la que contaron los intelectuales del siglo XX.El creciente desarrollo de la tecnología, el automóvil, la fotografía, la luz eléctrica, el teléfono, el ferrocarril, el fonógrafo y el armamento de todo tipo transformó las formas de experiencia y de interrelación de los seres humanos.Por otra parte, el fracaso de la revuelta social dio paso a un acelerado desarrollo económico y político que, vinculado con las aspiraciones expansionistas y colonialistas de los países europeos, condujo, finalmente, a la Primera Guerra Mundial en Europa occidental (1914-1918) y a la revolución Comunista en Europa del Este (1917).Ante estos hechos, que sumieron a Europa en una aguda crisis, los artistas y escritores tuvieron que asumir posiciones que variaban desde el refugio en el arte por el arte, representado en la figura de Mallarmé, la alabanza de la técnica o la crítica a una sociedad decadente y deshumanizada, hasta el compromiso político explícito, como el de muchos escritores realistas. Por otra parte, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue el golpe definitivo que acabó con la esperanza del hombre contemporáneo de un mundo seguro y en paz.CONTEXTO LITERARIOLA NUEVA CONCIENCIA DEL LENGUAJEDesde mediados del siglo XIX filósofos y escritores habían descubierto que el lenguaje es el medio por el que los seres humanos configuran sus relaciones con el mundo y la realidad. No sólo nuestra comunicación con los demás, sino nuestros pensamientos y nuestras emociones necesitan ser expresadas a través del lenguaje para poder ser comprendidos.Tal conciencia se expresó en diferentes corrientes intelectuales. En 1916 Ferdinand de Saussure presentó una teoría revolucionaria del lenguaje, basada en las palabras como signos con los que se expresa la realidad y tales signos no coinciden con la esencia de los objetos sino con cada cultura. Así, lo que expresamos a través del lenguaje no coincide directamente con la realidad en que vivimos, sino que está mediado por el sentido de cada signo (cada palabra) que usamos.La idea de que con el lenguaje configuramos la realidad también fue importante para otras corrientes del pensamiento, aparentemente ajenas a los estudios lingüísticos. Por ejemplo, la terapia psicoanalítica, fundada por Sigmund Freud a comienzos del siglo pasado, se basaba en la capacidad del individuo para transformar en discurso (es decir, en lenguaje) aquello que aparece para él de manera inconsciente, como sueños, lapsus o recuerdos reprimidos.Como era de esperarse, la literatura no podía hacer caso omiso de tales descubrimientos. Al contrario, ellos fueron incorporados de diversos modos en las obras.James Joyce, autor de la famosa novela Ulises, exploró de diversos modos las posibilidades del lenguaje. En sus obras maduras, asocia palabras por sus sonidos, inventa nuevos vocablos y construye capítulos enteros alrededor de un solo asunto, expandiendo así las posibilidades sonoras semánticas de la lengua inglesa. En el plano dramático, el irlandés Samuel Becket llevó la técnica de Joyce al extremo en el que las frases pierden su sentido habitual.LAS VANGUARDIAS ARTÍSTICASA la par del desenvolvimiento tecnológico, económico y del mejoramiento de las condiciones de trabajo, se había desarrollado también la industria del ocio, basada en la producción de diversiones fáciles y superficiales, aptas para el consumo inmediato: cine, variedades, etcétera.Las vanguardias artísticas a comienzos de siglo buscaron una salida al arte. Con sus obras, los artistas buscaban, entre otros objetivos, volver a encontrarse con el público, sin abandonar la posibilidad de crítica social que habían logrado con su autonomía.El primer paso en tal sentido consistió en romper con el pasado, es decir, redefinir la tradición artística. En sus manifiestos, los artistas de vanguardia proponían acabar con la educación académica y fundar una nueva forma de expresión.La siguiente medida fue la incorporación de las nuevas formas de experiencia que presentaban los adelantos técnicos. Así como la fotografía había servido para iluminar aspectos de la realidad que antes eran desconocidos, el arte debía presentar a las personas nuevas opciones de relacionarse con el mundo, sin olvidar que estas nuevas formas debían estar de acuerdo con la nueva sensibilidad del público.Para acercarse al público sin caer en los clichés de la industria del ocio, los artistas optaron por diferentes vías, que se pueden condensar en tres posturras básicas.El expresionismo, nació en Alemania como protesta social.El surrealismo, propuso el alejamiento del creciente cientificismo y el acercamiento a la imaginación.Y el cubismo, se refiere a la capacidad de las personas comunes para percibir la realidad.En el ámbito literario además del expresionismo y surrealismo se dio el futurismo propuesto por el italiano Filippo Tommaso Marinetti con sus principales obras Mafarka el futurista y Poemas simultáneos futuristas. Buscaba traducir a la literatura (y el arte) el ritmo de la civilización moderna, exaltando el culto a la máquina y al producto industrial.Otros autores fueron Georg Trakl, Gottfried Benn, André Brenton, Thomas Stearns Eliot, James Joyce, Franz Kafka y Georg Kaiser.Sus principales y correspondientes obras son: Sebastián en el sueño, El médico, Los pasos perdidos, La tierra baldía, Ulises, La metamorfosis y Los burgueses de Calais.
PREGUNTA: ¿Cuáles fueron las tres posturas de la vanguardia, más importantes en el ámbito literario?