EL OBJETO DE LA RELIGIÓN
UN RECONOCIMIENTO DE DEPENDENCIA
Un hecho religioso constituye un reconocimiento existencial de nuestra dependencia respecto de un ser superior, de un poder oculto e inmenso, considerado por algunos teólogos, en términos generales, “como algo que se vuelve amistosamente al hombre y le dispensa bienes; o, por el contrario, como algo que se enfrenta hostilmente con él y le causa daño”.
El hecho religioso proporciona cierto conocimiento del objeto religioso al cual tal hecho se ordena; pero se trata de un conocimiento confuso, el cual han tratado de precisar y distinguir dos corrientes filosóficas actuales; la fenomenología y la teoría de los valores.
Para la primera, el objeto religioso es “lo santo” o realidad divina; para la segunda el objeto religioso es la “persona santa” que se expresa como alguien bondadoso, generoso, etc.
LO SANTO
Aunque resulta difícil definirlo, puede decirse que lo santo se manifiesta en primer lugar como una fuerza operante en el hombre y en la naturaleza.
Esta fuerza viene revestida de enorme poder y envuelta en un misterio tremendo e impenetrable, que no puede ser desentrañado por la mente humana. Es algo majestuoso o numinoso, que infunde pavor y la vez veneración. Es, a la vez, terrorífico y fascinante; invisible, pero a la vez misteriosamente manifiesto.
Todas estas atribuciones conviene a un Dios concebido como padre amoroso y severo, legislador del mundo, juez y señor.
LA PERSONA SANTA
La santidad ha sido considerada como un valor estrictamente personal, de ahí que “lo santo” sólo pueda darse de un modo eminente en la persona santa.
En cuanto está posee en sí misma los valores positivos, también se dan en ella la justicia, la absoluta perfección moral, y en general, todas las perfecciones en grado sumo: la misericordia, la sabiduría, la bondad, la omnipotencia, la omnipresencia, entre otras.
En algunas religiones, este personalismo llega a límites extremos. No sólo conciben a un Dios personal sino también en forma de hombre (antropomorfismo).
Tanto lo santo como el conjunto de valores que en la santidad se implican y que se hallan realizados en la persona santa, sólo pueden responder a un ser único, a Dios. Pero el objeto religioso, Dios, no se manifiesta a la humanidad de un modo tan claro y evidente.
Más aun, pude decirse que, en la historia del pensamiento, Dios constituye el problema religioso fundamental. Un problema que empieza por hacer cuestionable incluso la misma existencia de Dios, negada de manera constante, en diversas épocas, por determinadas corrientes de pensamiento.
PREGUNTA: ¿Cuál es el objeto religioso de la fenomenología?