HUMANISMOS ATEOS DEL SIGLO XX
LA FILOSOFÍA EXISTENCIALISTA
Desde Aristóteles hasta el siglo XX, la reflexión filosófica se preocupo más de la esencia del hombre que de la vicisitud de su existencia.
Después de la primera guerra mundial un grupo importante de filósofos empezó a reflexionar sobre la existencia concreta del hombre, dando lugar al existencialismo.
· Es una reacción contra el racionalismo. Para el existencialismo la verdad humana no puede reducirse a lo racional; debe incluir también todo lo humano; pasión, dolor, incertidumbre.
· Percibe al hombre profundamente ambiguo, contradictorio. El hombre es libre, pero todo parece condicionarlo; es limitado, pero experimenta un extraño parentesco con la eternidad.
· Cree que el hombre crea sus propios valores. Cuando elegimos algo estamos creando el valor de ese algo. Por eso, para el existencialismo, no hay una moral universal; la moral es un arte que cada cual crea su propio estilo.
· Presenta un proyecto de vida en el que el hombre tiende a atribuirse o a adquirir los atributos de la divinidad. Como para muchos existencialistas Dios no existe, esta aspiración es por esencia una aspiración frustrada.
EL HUMANISMO ATEO DE SARTRE
Sartre refleja en sus escritos la angustia del hombre, su confusión, porque no encuentra en nada ni en nadie la explicación de su existencia. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace (…), lo que él proyecta. El primer intento del existencialismo es poner al hombre en posesión de su ser y hacer reposar sobre él mismo la responsabilidad de su existencia.
Admitir a Dios equivaldría a una especie de suicidio, ya que Dios es la mayor amenaza para nuestra libertad. Debe rechazarse la noción de Dios como algo irreconciliable con la libertad humana.
Suprimido Dios, han de suprimirse también los preceptos morales que se suponían divinos, quedando como prerrogativa del hombre crear su propia moral. Pero todo proyecto humano está condenado al fracaso. El amor es imposible (…) el hombre es una pasión inútil.
EL HUMANISMO AGNÓSTICO DE HEIDEGGER
Heidegger se pregunta pocas veces sobre Dios y nunca responde a esta cuestión, porque, según una de sus expresiones, Dios está siempre oculto para la filosofía.
Para Heidegger, el hombre moderno ha perdido el sentido de lo sagrado y, por eso, si Dios existe, el hombre es incapaz de encontrarnos. Pero si el hombre no puede encontrarse con Dios, sí puede encontrarse consigo mismo en la experiencia de la muerte, de la angustia, del tiempo, de la finitud.
PREGUNTA: ¿Cómo ve Sartre, la figura de Dios?