LOS INDIGENAS AMERICANOS A LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES
A la llegada de los europeos, los grupos indígenas americanos carecían de unidad cultural. La diversidad de lenguas, costumbres, religiones y la dispersión geográfica se convirtieron en seria desventaja de los nativos para enfrentar invasores que traían unidad cultural.
En el momento del descubrimiento, la población americana poseía distintos niveles culturales:
ALTAS CULTURAS (posclásicas) con un desarrollo económico avanzado, en las que había un estado y clases sociales en formación.
Confederaciones o Estados Incipientes (Clásicas del Formativo Superior): señoríos o reinos teocráticos, formados por la unión de tribus con una pequeña nobleza y casta sacerdotal, que se apoderaba de los escasos excedentes de producción, por medio del tributo en especie que cobraba a la población.
Cacicazgos: o tribus (formativo Medio) resultantes de la unión de clanes o familias extensas, ó rígidas por un guerrero, que vivían en un estado de comunismo primitivo. Pueblos horticultores que habitaban en selvas tropicales, apenas se iniciaban en la agricultura dependían de la caza y la recolección; Culturas elementales de cazadores y recolectores.
En realidad, por ejemplo, Tunja no podía tener el tamaño y magnificencia de Cajamarca, la capital Inca conquistada en 1532. A diferencia de un estado como el incaico que conquistaba a otras etnias, les imponía gobernadores y tributos, mantenía ejércitos permanentes y podía desplazar por la fuerza a comunidades enteras, la sociedad muisca se componía de cacicazgos. Estas eran entidades políticas más sencillas pero también centralizadas, que agrupaban distintas comunidades locales al mando de un cacique o señor al que se reconocían poderes civiles y religiosos. Los primeros europeos en pisar este territorio se refirieron a las unidades políticas como "valles":
El territorio de los muiscas abarcaba las cuencas y valles del río Bogotá hasta Tena, el río Negro hasta Quetame, el Guavio hasta Gachalá, el Garagoa hasta Somondoco, el Chicamocha hasta Soatá y el río Suárez hasta Vélez. No existe un acuerdo sobre cifras de población, pero los conquistadores son enfáticos en destacar la multitud de los indígenas. También, aunque conocían las ciudades empedradas de la Sierra Nevada de Santa Marta, les llamó la atención el refinamiento y complejidad de las casas y construcciones:
Llegados a estos pueblos de la sal, ya aquí mostró la tierra lo que en ella había y lo que había adelante, porque era muy gruesa y de muchos indios, y la manera de los edificios de casas, diferentes de los que hasta entonces habíamos hallado; en especial, una jornada más adelante de dicho pueblo de la sal entramos en la tierra del más principal señor que hay en ella, que se dice Bogotá; y bien mostró ser así, porque le hallamos una casa de su aposento que, para ser de paja, se podría tener por una de las mejores que se han visto en Indias. (Lebrija y San Martín, [1539]: 84).
PREGUNTA: ¿Qué eran los cacicazgos?