EL HOMBRE, SER EN SOCIEDAD
LA SOCIEDAD COMO HECHO DE EXPERIENCIA
Si observamos atentamente cada una de las cosas que realizamos a diario, podemos constatar que todas nuestras actividades siempre están referidas a los demás. Nuestras relaciones con las personas son de diversa índole: afectivas, interdependientes, profesionales y ocasionales. Todo lo que hacemos, aunque nos parezca muy personal, lo hacemos en función de otros. Por ejemplo, cuando escogemos la ropa que vamos a vestir o nos peinamos el cabello, lo hacemos pensando en los demás, en que nos vean bien.
NUESTRO DESARROLLO INTEGRAL SE LOGRA EN SOCIEDAD
El hombre nace facultado para desarrollar una serie de capacidades o potencialidades en el transcurso de su vida. Ese potencial de energías está conformado por la capacidad de pensar, de amar, de decidir, de relacionarse con la naturaleza y con los demás. El desarrollo equilibrado de todas esas capacidades es lo que constituye el desarrollo integral del hombre.
La sociedad favorece ese desarrollo entres campos principalmente:
· Biológicamente, el ser humano es definido, alimentado, atendido en su salud…
· Psicológicamente, el ser humano recibe y da afecto, sentimientos, seguridad, estímulos y demás.
· Intelectualmente, el ser humano hereda o transmite, es decir, comparte con otros ideas, lenguas, normas, técnicas de trabajo…
LA SOCIEDAD Y LA CULTURA
De otra parte, la sociedad humana se caracteriza por los siguientes elementos:
· Una población compuesta por un conjunto de individuos.
· Una vinculación de solidaridad entre estos individuos.
· Una continuidad en el tiempo.
· Una cultura común.
Esta descripción de sociedad nos muestra claramente su relación con la cultura. La cultura es un elemento de la sociedad, tal vez el más característico. Pero ninguna de las dos determina a la otra.
En las sociedades primitivas, muy homogéneas, cada cultura constituía una sociedad, y cada sociedad era una cultura, puesto que la mentalidad colectiva y las pautas de conducta eran compartidas en su totalidad por el grupo o sociedad.
En las sociedades modernas puede darse, y de hecho se da, que en una misma sociedad existen diversas culturas o pluralidad cultural. Por ejemplo, en las grandes ciudades conviven diversas razas, culturas, religiones, costumbres… O también, en el caso de la sociedad colombiana, que se encuentra conformada por diversas culturas religiosas, étnicas, políticas…
Tanto el concepto de sociedad como el de cultura no son estáticos sino dinámicos, es decir, evolucionan aunque muchas veces esta evolución es lenta y difícil de observar.
LA PERCEPCIÓN DEL OTRO
Cuando convivimos e interactuamos con otras personas, nos formamos una idea de ellas, es decir, las percibimos. A su vez las otras personas nos perciben y emiten juicios sobre nosotros.
Una vez que se da la mutua percepción, la persona y la sociedad entran en un contacto más profundo. Establecen relaciones económicas, políticas, etcétera. A esas relaciones se les conoce como la acción social, que requiere de la mutua influencia del individuo y de la sociedad.
LA INTERSUBJETIVIDAD
Todos tenemos necesidades materiales, espirituales, intelectuales, morales o afectivas, las cuales debemos solucionar. Pero somos concientes de que solos no lo podemos lograr, por lo cual debemos interactuar con los demás.
Cuando nos relacionamos con los demás somos influidos y también influimos. Los demás nos brindan afecto, bienestar, posibilidades. De igual manera nosotros brindamos a los demás elementos similares. Esa mutua influencia es lo que constituye la intersubjetividad. El objetivo de esa relación de sujetos sociales es procurar la realización de la personalidad de cada uno de ellos.
Pero es necesario anotar que, en muchos casos, se perciben relaciones preferentes, de coacción o de indiferencia que atentan contra la dignidad de muchas personas. En este caso, las relaciones se vuelven despersonalizantes.
ELEMENTOS DE LA ACCIÓN SOCIAL
Para lograr nuestra realización personal, es preciso que elaboremos todo un plan de metas y acciones que debemos ir alcanzando en el transcurso de nuestra vida. Por eso decimos que la acción del hombre en sociedad debe poseer un actor, unos medios, unas condiciones y unos fines.
· El actor. Es la persona misma que piensa y actúa acomodando su conducta a la de los demás. Esa conducta también está condicionada por maneras de pensar, sentir y de actuar externas a él. Por ello decimos que la persona se desarrolla en un lugar e un momento histórico y en una situación específica y con un modo de ser propios.
· Los medios. Son instrumentos que la persona utiliza para lograr un fin. Por ejemplo, la educación y la presentación personal son medios para acercarse al triunfo profesional y laboral, entre muchos otros.
· Las condiciones. Pese a todo la persona, lo mismo que los medios que utiliza, se encuentra rodeada por unas condiciones que algunas veces obstaculizan el logro de las metas. Estas condiciones pueden ser de diversos tipos: económicas, biológicas, políticas, etc.
· Los fines. Constituyen las metas perseguidas por la persona. Es importante tener en cuenta que esos fines no deben ir en contra de la realización personal de los demás.
LA FILOSOFÍA Y LA DIMENSIÓN SOCIAL DE LA PERSONA
LA SOCIEDAD EN EL PENSAMIENTO GRIEGO
En el pensamiento griego podemos identificar dos concepciones de lo social: la idea de los sofistas y la teoría de Platón y Aristóteles.
· Los sofistas fueron los primeros que reflexionaron acerca del origen de la sociedad. Para ellos, las normas sociales, políticas y culturales carecían de sentido. Por tanto, la convivencia social y política se articulaba, según ellos, sobre todo en torno al dominio del lenguaje y las técnicas de persuasión, ya que concebían la justicia como el “dominio del más fuerte”.
· Platón y Aristóteles, los grandes racionalistas griegos, reaccionaron en contra de los sofistas afirmando que el hombre es social por naturaleza y por eso es necesario promover racionalmente la justicia dentro de la polis. Por ejemplo, entre las virtudes del ser humano Aristóteles destacaba la justicia, y para él era justo aquel que se proyectaba más hacia los demás que hacia sí mismo, aquel que le daba gran valor a la solidaridad.
PREGUNTA: ¿Cómo concebían lo social y la justicia los sofistas?