LITERATURA RENACENTISTA
Contexto histórico y social
El período del Renacimiento no deja de presentar problemas a la hora de su definición. La primera dificultad radica en su delimitación temporal, pues dependiendo de los criterios y del punto de vista desde el cual se le estudie, este momento de la historia de Occidente puede comenzar y finalizar en distintos momentos. La segunda dificultad es determinar cuáles son las características específicas que diferencian al Renacimiento de la Edad Media; es decir, qué nos permite considerar dentro de un mismo período de la cultura de Occidente a figuras aparentemente tan dispares como Francesco Petrarca, Giovanni Boccaccio, Bruni, Valla, Pico della Mirándola, Alberti, Nicoló Maquiavelo, Leonardo da Vinci, Michel de Montaigne y William Shakespeare.
Para evitar equívocos, consideraremos el Renacimiento como la historia de la cultura y de la literatura en Occidente que abarca desde 1350 hasta los primeros años del siglo XVII.
Los criterios de esta delimitación no son, como veremos, exclusivamente literarios, sino que es necesario tener en cuenta elementos históricos y sociales.
El espíritu capitalista
Ya se ha visto cómo durante casi toda la Edad Media la mayoría de los países de Europa se organizó política, social y económicamente bajo la figura de los feudos y su actividad cultural y literaria estuvo marcada y condicionada por el poder aglutinante de la cristiandad.
Ahora bien, durante el período que nos ocupa, hay dos acontecimientos fundamentales, estrechamente relacionados, que son el punto de partida de los cambios característicos del Renacimiento:
La aparición de las primeras ciudades—estado en Europa Occidental y el protagonismo de Italia en la producción literaria, artística e intelectual.
El protagonismo de Italia en la actividad literaria y artística de casi todo el Renacimiento se debe, entre otras cosas, a que allí aparecieron, antes que en otros países, las ciudades con mayor prosperidad económica del mundo occidental. En los siglos XIII y XIV hubo un incremento considerable en el comercio entre las ciudades más importantes de Italia y, en consecuencia, los comerciantes se vieron obligados a mejorar la producción de las mercancías. Esta nueva exigencia fue el principio de la consolidación de un nuevo sistema ético dentro del cual, desde ese momento y en adelante, el interés por obtener cada día mayores ganancias se convirtió en un valor primordial, lo que se reflejó en una nueva escala de valores estéticos.
Por lo tanto, a diferencia de la Edad Media, período en el cual el principal valor era la lealtad hacia el señor feudal, durante el Renacimiento las relaciones sociales se desarrollaron en torno a valores diferentes.
El burgués, por ejemplo, adquiere un papel importante en la sociedad de entonces, entre otras cosas, por su creciente poder económico: podía ascender socialmente sin otro requisito que el exigido por el nuevo sistema ético. Las relaciones sociales tenían una nueva forma que permitía, a su vez, una mayor movilidad dentro de diferentes clases, de tal modo que ya no era necesario haber nacido en una familia poderosa, pertenecer a una orden religiosa o heredero de un título nobiliario para poder desempeñar un papel significativo dentro de la sociedad.
Hacia mediados del siglo se inició un cambio trascendental que marcó el desarrollo posterior de la sociedad desde el Renacimiento hasta nuestros días. El cambio fue protagonizado por la clase social burguesa, compuesta principalmente por comerciantes, prestamistas y banqueros. Esta nueva clase social utilizó los distintos gremios para obtener mayor poder político y así aumentar su poder económico. Poco a poco logró ocupar un lugar privilegiado dentro del sistema social.
Esta variación en la estructura social permitió que el poeta y el artista ocuparan un nuevo lugar porque su trabajo ya no era recibido y valorado tan sólo por los nobles, sino que la burguesía —ahora con posibilidades de adquirir y consumir los productos artísticos— fue el nuevo público para sus obras.
Las ciudades se convirtieron, por lo tanto, en el nuevo espacio de creación de los artistas, escultores, arquitectos y escritores, quienes ya no dependieron exclusivamente de los encargos realizados por las clases nobles.
PREGUNTA: El renacimiento es el periodo comprendido entre: