Analítica Existencial
El hombre es el ente en quien se encuentra el ser y se pregunta por el ser. El hombre puede comprender el ser (situación original). Dada esta originalidad del hombre, la conexión entre la filosofía del hombre y la metafísica no es algo arbitrario.
El hombre es el ahí-del-ser, en él se revela el ser, como algo no hecho del todo, o dado, sino como existencia, quehacer. Las determinaciones fundamentales de la existencia nos viene dadas en la caracterización del hombre como ser-en-el-mundo, la cual aun de una parte de la expresión ser-en y el termino mundo.
Con ella se expresa la relación esencial hacia lo otro; designa la trascendencia constitutiva del ser-ahí: es el constitutivo formal de la existencia. El mundo a que hace referencia son las cosas, entendidas como situaciones. El estar en el mundo es una relación dinámica. El mundo es en, por y para la existencia y viceversa. El ser de las cosas consiste en su carácter instrumental. Como el fin de la utilidad es la satisfacción y ésta supone la presencia, podemos deducir que el ser de las cosas se caracteriza por este carácter de “estar a la mano”. Se muestra si la subordinación de éstas al hombre. El les comunica inteligibilidad, unidad, sentido. El mundo es una determinación existencial del hombre, el cual a su vez necesita del mundo como una realidad útil.
El hombre frente a su existencia puede asumirla de manera autentica o inauténtica. En el primer caso, asume su propia finitud. En el segundo, se pierde en el anonimato, en el dominio público, se pierde bajo la tiranía del mando, que todo lo homogeniza y lo torna insignificante. Es el ámbito del “se dice” o “se hace”, que lo domina todo. En este ámbito el lenguaje que es revelación del ser se vuelve charlatanería. La curiosidad llena toda la existencia hasta conducirla al equívoco. El término natural de esta situación (la de la existencia inauténtica) no es otro que la irresponsabilidad que expresa la caída del hombre y su perdida entre las cosas (alineación).
En la existencia autentica, por el contrario, se da una llamada por parte de la conciencia al hombre como ser-ahí. Es un grito de cuidado, para que abandone su vida inauténtica, y reconozca su propia y personal posibilidad: la de la muerte. En esta encuentra su ser autentico, finito y sin dominio de su origen y de su fin. El hombre es ser para la muerte. Su ser es inseparable de la aceptación integral de la nada y de la finitud, en el temple de ánimo de la angustia. Esta coloca al hombre frente a la imposibilidad posible de su existencia.
PREGUNTA: ¿Qué es la existencia autentica?