El Espíritu Absoluto: Arte, Religión, Filosofía.
Sólo desde el espacio de la eticidad se levanta el hombre hasta el saber absoluto cuyas manifestaciones son el arte, la religión y la filosofía.
El arte es lo absoluto en su manifestación sensible, susceptible de ser captado por los sentidos. Es la primera forma del espíritu absoluto. Es, así, la primera etapa recorrida por la idea hecha espíritu en su camino hacia la recuperación de sí misma desde su “otredad”. En esta primera etapa, el hombre “el espíritu” tiene sólo una relación de exterioridad con lo absoluto, pues no se ha reconocido como idéntico a él. En las formas creadas por el arte dice Hegel, los pueblos expresan el sentido de la idea, de lo absoluto. La característica fundamental del arte, que explica el que sea tan solo una primera etapa en el desarrollo del espíritu absoluto, es el hecho de que siempre necesita de la naturaleza para existir, de tal manera que la idea, por ser tal, jamás podrá existir adecuadamente como arte. Su finalidad, sin embargo, es invariablemente esta: la adecuación entre la idea y su representación sensible objetiva; la perfección del arte dependerá del grado de fusión que exista entre la idea y su forma sensible; por lo cual es posible distinguir en el desarrollo de la actividad artística grandes etapas, según las relaciones que existan entre los dos términos. Estas etapas, para Hegel, son históricamente tres:
A. Arte simbólico. Se da cuando el hombre, sometido totalmente a las fuerzas de la naturaleza toma de ésta su noción de lo infinito y absoluto. Ante una noción tan abstracta y oscura, la idea no puede expresarse adecuadamente en lo sensible y finito; idea y forma sensible no se compenetran, sino que se yuxtaponen , tomando lo sensible, la forma de lo “colosal” y desmesurado, y el arte siempre la forma del simbolismo. La arquitectura (pirámides, Babel, etc.) es la que más se adecua a este nivel.
B. Arte clásico. Cuando la relación del hombre con la naturaleza pasa a través de las relaciones sociales; el hombre no se concibe como exterior al absoluto, sino en una relación armónica con él. Como la relación que existe entre el ciudadano y la ciudad (“polis”); el hombre pues, se concibe en armonía con el mundo; el sujeto se siente a “gusto” en el objeto; la idea se concibe no como una divinidad humana y cívica. La forma más adecuada para expresar la divinidad, entonces, es la forma humana, y la escultura su más autentica configuración. Es el apogeo del arte, cuando se establece una perfecta correspondencia entre la idea y su expresión.
C. El arte romántico. Como de todos modos el espíritu, por ser tal, tiende a liberarse de lo sensible, este equilibrio tiene que romperse. El espíritu no se encuentra a sí mismo en nada sensible objetivo, de modo que va a buscarse en la interioridad de la representación. El arte comienza a encontrar que la materia sensible es inadecuada para lo que quiere expresar (la idea), por lo cual lo más importante pasa a ser la significación interna y no la perfección de la forma material. Nuevamente idea y forma se separan, pero aquí ya no porque se tenga una concepción tosca del espíritu (como en el simbolismo), sino porque lo sensible es demasiado tosco para una concepción más profunda del espíritu. Entonces: el arte simbólico intentaba realizar la unión entre la significación espiritual interna y la forma exterior: el arte clásico, logro este equilibrio; el arte romántico, esencialmente espiritual, lo supero, colocándose así a un paso de la religión.
La religión, por el contrario, es pensamiento de lo absoluto, pero un pensar no en forma de pensamiento, sino de sentimiento y representación. Solo en virtud del pensamiento estamos por encima de los animales y haciendo posible que a nuestro espíritu se revele la divinidad. El objeto de la religión es la verdad y en esto coincide con la filosofía, pero en forma de representación y sentimiento. La religión mas elevada, según Hegel, será aquella en la que la divinidad se tome verdaderamente como espíritu. Esta religión es el cristianismo, el cual, por esta misma razón, se diferencia de todas las demás (religión absoluta): a) religión natural (fetichismo y chamanismo, la china, la brahmánica y la budista); b) religión de la individualidad espiritual (judaica, helénica y romana), y en el intermedio de estas dos clases la de Zoroastro, la Siria y la egipcia. La religión cristiana es absoluta en cuanto que en ella, Dios y el hombre se conciben como espíritu y sus relaciones como algo espiritual.
La filosofía frente a la religión convierte en ideas lo que en ésta es representación y sentimiento. En aquella el contenido no es otro que el pensamiento mismo, el universal en su elemento puro. Así, el final del desarrollo del sistema reencuentra su principio, formando una figura circular; la idea se ha encontrado consigo misma en la plenitud racional de todas sus formas.
La filosofía es expresión de la plenitud del espíritu que en cuanto tal se ha hecho idéntico consigo mismo por la mediación negativa de lo otro: el pensamiento abstracto y la naturaleza especulativa han suprimido toda diferencia en el interior del ser y éste, como espíritu absoluto, es en sí y para sí de manera absoluta. “la idea eterna en sí y para sí, se actúa, se produce y se goza eternamente a sí misma como espíritu absoluto” la filosofía es su acabado desarrollo en el pensamiento del espíritu en sí y en sus manifestaciones históricas (Historia de la filosofía).
PREGUNTA: ¿Cuál es el objeto de la religión?