DOBLE NATURALEZA DE LA SUSTANCIA
Se llama sustancia a aquello que es inteligible por sí y que no necesita de otros elementos para ser entendida. Tenemos dos tipos de sustancia. La sustancia pensante (yo autoconsciente) y la sustancia extensa (el mundo). Son irreconciliables entre sí. Se trata de un dualismo irreductible patente en la yuxtaposición de ambas en el hombre. Ni el tiempo ni el espacio son determinaciones existentes del yo como ser pensante.
Estas sustancias proceden por creación de Dios. Este es quien funda la comunicación entre aquellas. La función primera de Dios, como sustancia es servir de garantía de toda verdad.
La prueba más conocida de las que aduce Descartes para probar la existencia de Dios es la llamada: prueba oncológica que se apoya en el argumento de San Anselmo y dice: “lo que clara y distintamente concebimos como perteneciente a la naturaleza, esencia o forma inmutable y verdadera de alguna cosa, puede predicarse en verdad de ella. Ahora bien, investigando clara y distintamente lo que Dios es, concebimos que la existencia pertenezca a su naturaleza verdadera e inmutable. Luego, podemos afirmar con verdad que Dios existe”. El hilo del argumento posea una forma silogística, con él no se pretende deducir sus existencia de la idea. La comprensión del ser de Dios incluye la existencia como una de sus notas propias.
Si recogemos los momentos recorridos hasta ahora de la reflexión de Descartes, podemos decir que a través de la duda como método, llega a descubrir el propio yo como “pensante”. Entre las ideas que este yo posee se encuentre en Dios, cuya esencia implica la existencia y con cuya base puede afirmar la existencia del mundo.
Este núcleo mínimo del pensamiento de Descartes será de una gran trascendencia para todo el pensamiento posterior. Con razón se le ha llamado el padre de la filosofía moderna. Esta influencia ha tomado dos vías bien diferentes que podemos precisar.
PREGUNTA: ¿Qué es la sustancia?