APOGEO DE ESPAÑA CON FELIPE II
Este rey afianzó la unidad española e impuso su autoridad. A diferencia de su padre. Felipe fue exclusivamente un monarca español que rigió sus grandes dominios desde el palacio-monasterio del Escorial, cerca de Madrid, ciudad que convirtió en capital a España. Ejerció el oficio de rey, como lo llamaba, atendiendo, minuciosa y personalmente, todos los asuntos del reino, inspirado en sus convicciones católicas. Su poder se sintió también en América, mediante la organización de las colonias, nuevas leyes de Indias y el sistema de flotas y fortalezas para proteger el comercio.
“Cuando España se mueve, tiembla la tierra”. Se afirmaba con razón, pues las extensas posesiones en Europa y América, se agregaron las filipinas así llamadas en honor al rey y Portugal que todas sus colonias. Felipe invadió este reino cuando el trono quedo vacante y se consideró con derecho al mismo, por ser hijo de la princesa portuguesa. Más de medio siglo duro esta unidad de toda la península Ibérica, si igual que el dominio español sobre las colonias portuguesas 1580/1640.
Felipe II combatió a los protestantes, a los turcos y a Inglaterra. Asumiendo el liderazgo de la Contrarreforma, envió ejercito contra los Calvinistas franceses trató de someter a los de los Países Bajos, que lograron la independencia de Holanda. La Armada invencible 1588 que se lanzó contra Inglaterra, fue rechazada y dispersada, y, contra los turcos, obtuvo la brillante victoria naval de Lepanto 1571 que puso fin al poderío musulmán en el Mediterráneo.
DEL AUTORITARISMO AL ABSOLUTISMO:
Las monarquías se consolidaron también en Portugal, en Francia con Francisco I y en otros reinos. Ideas, como las de Maquiavelo justificaron la monarquía como forma perfecta de gobierno, según el filósofo francés Juan Bodino, la soberanía de la nación reside en el Rey, de ahí la generalización del término soberano, como sinónimo de monarca.
Estos prescindieron cada vez más de las Cortes, los Estados Generales y demás asambleas representativas, y suprimieron las libertades medievales de los municipios y ciudades. La evolución política culminó en el siglo XVII con la imposición del absolutismo o poder absoluto del rey en su nación.
La teoría del derecho divino de los reyes fundamentó el absolutismo. Su autor, el obispo francés Jacobo Bossuet, sustento que el rey recibe el poder de Dios y solamente a Él tiene que rendir cuenta de sus actos, debe gobernar conforme a la razón y los súbditos tienen que acatar su voluntad.
Las iglesias también fueron sometidas a los soberanos en los países católicos, el clero quedo bajo el control estatal. Los papas se vieron obligados a celebrar concordatos favorables a los monarcas en cuanto a nombramientos de obispos y el disfrute de rentas eclesiásticas
PREGUNTA: Ideas como las de Maquiavelo, justificaron: