EL ANGLICANISMO
Anglicanismo: La iglesia de Inglaterra se convirtió en autocéfala por la ruptura de Enrique VIII con el Papa Clemente VII, que se oponía a que el rey repudiara a Catalina de Aragón. Desde finales del siglo XVI el anglicanismo se ha visto solicitado por dos tendencias contrapuestas, conocidas más tarde con los nombres de Alta Iglesia (High Church), defensora de la jerarquía episcopal y de la liturgia, y de la Iglesia Baja (Board Church) que se orienta hacia la unidad protestante, acentuando todo cuanto favorece a la moral individual y reduciendo las cuestiones doctrinales.
Enrique VIII (28 de junio de 1491 – 28 de enero de 1547) fue Rey de Inglaterra y Señor de Irlanda desde el 22 de abril de 1509 hasta su muerte. Fue el segundo monarca de la dinastía Tudor, sucediendo a su padre, Enrique VII. Famoso or haberse casado seis veces y por ejercer el poder más absoluto entre todos los monarcas ingleses.
Entre los hechos más notables de su reinado se incluye su rúptura con la Iglesia Católica Romana, y su establecimiento como cabeza de la Iglesia de Inglaterra, la disolución de los monasterios, y la unión de Inglaterra con Gales. También promulgó legislaciones importantes, como las varias actas de separación con la Iglesia de Roma[1], de su designación como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, las Union Acts de 1535 y 1542, que unificaron a Inglaterra y Gales como una sola nación, la Buggery Act de 1533, primera legislación contra la sodomía en Inglaterra, la Witchcraft Act de 1542, que castigaba con la muerte la brujería.
AGITACIÓN RELIGIOSA
El Papa respondió a estos acontecimientos excomulgando a Enrique VIII en Julio de 1533. Siguió una considerable agitación religiosa. Urgido por Thomas Cromwell, el parlamento aprobó varias actas que sellaron la brecha con Roma en la primavera de 1534. El Estatuto de restricción de apelaciones[12] prohibió las apelaciones de las cortes eclesiásticas al Papa. También previno que la Iglesia decretara cualquier tipo de regulación sin previo consentimiento del Rey. El Acta de designaciones eclesiásticas[13] de 1534, decretó que los clérigos elegidos para obispos debían ser nominados por el soberano.
El Acta de Supremacía[14] del mismo año, declaró que "el Rey es la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra". El Acta de traiciones[15], también de 1534, convirtió en alta traición, castigada con la muerte, desconocer la autoridad del Rey, entre otros casos. Al Papa se le negaron todas las fuentes de ingresos monetarios como el Denario de San Pedro. Rechazando las decisiones del Papa, el parlamento validó el matrimonio entre Enrique y Ana Bolena con el Acta de Sucesión[16] de 1534. La hija de Catalina, Lady Mary, fue declarada ilegítima, y los descendientes de Ana pasaron a estar en la línea de sucesión real.
Todos los adultos fueron obligados a reconocer las previsiones de esta Acta; quienes la rechazaban eran condenados a prisión de por vida. La publicación de cualquier escrito alegando que el matrimonio de Enrique con Ana era inválido, resultaba en un cargo de alta traición, que podía ser castigado con pena de muerte. La oposición a las políticas religiosas de Enrique fue rápidamente suprimida. Varios monjes disidentes fueron torturados y ejecutados. Cromwell, por quien fue creado el puesto de "Vicegerente espiritual" fue autorizado a visitar monasterios, supuestamente para asegurarse que seguían las instrucciones reales, pero en la práctica para hacerse de sus riquezas. En 1536, un Acta del Parlamento permitió a Enrique confiscar las posesiones de los monasterios deficitarios (aquellos con ingresos anuales de 200 libras o menos) En 1536, la reina Ana comenzó a perder el favor de Enrique.
Después del nacimiento de la princesa Isabel, Ana tuvo dos embarazos que terminaron en aborto o muerte del niño. Mientras tanto, Enrique empezaba a prestar atención a otra doncella de su corte, Jane Seymour. Quizá animado por Thomas Cromwell, Enrique hizo arrestar a Ana, bajo cargos de usar brujería para convertirlo en su esposo, de tener relaciones adúlteras con cinco hombres, de incesto con su hermano Jorge Bolena, Vizconde de Rochford, de injuriar al Rey y conspirar para asesinarlo, con el agravante de traición. Los cargos eran enteramente fabricados.
La Corte que trató el caso fue presidida por el propio tío de Ana, Thomas Howard, tercer Duque de Norfolk. En mayo de 1536, se condenó a Ana y a su hermano a muerte por la hoguera o por decapitación, lo que el rey eligiera. Los otros cuatro hombres sobre los que se alegó tener relaciones con Ana, fueron condenados a ser colgados, ahogados y descuartizados. Lord Rochford fue decapitado al término del juicio en forma inmediata; a los otros cuatro implicados les fue conmutada su sentencia por decapitación. Ana también fue decapitada al poco tiempo.
PREGUNTA: ¿Enrique VIII fue excomulgado en el año de?