El Ser Como Acto
Uno de los términos es energía, de donde procede nuestro vocablo “energía”, Aristóteles afirma:” El acto (energía) es el existir de una cosa” (Metafísica, IX, 6). Existir, el hecho de ser, es “energía” o “acción”. Ante todo podemos preguntarnos: ¿para que esta “energía”?, ¿hacia dónde se orienta esta “energía”?; preguntas lógicas cuando constatamos que la existencia se manifiesta con un cierto orden, que la realidad no es caótica.
La respuesta nos es facilitada por el otro término que existe en griego para nuestro vocablo “acto”; en-telequia. En apariencia el término es complicado, pero si lo descomponemos según su estructura etimológica su significado aparecerá claramente. Entelequia: en-telos-equein, que podemos transcribir por en-fin-posesión, lo cual nos daría, al escribirlo ordenadamente en nuestro idioma: en-la-posesión-del-fin, en la posesión de la perfección. Esto es lo que nos dice el termino entelequia (acto); y al mismo tiempo nos sitúa en el horizonte hacia el que tiende la “energía” de cada realidad por el simple hecho de existir: cada realidad, n su existencia, tiende a estar a e el estado de posesión de su fin, de la perfección que le es propia. De tal forma que, según Aristóteles, podríamos decir que existir es el continuo acercamiento a la perfección que es propia de cada realidad, el hecho de existir se configura como un “proyecto” que debe ser realizado.
No obstante, entre lo que es una realidad en cuanta presencia efectiva y el fin hacia el que tiende como su perfección hay una distancia: no posee el fin todavía. Esta distancia, este margen, es la dimensión potencialidad de cada realidad. Potencia se dice en griego “dynamis”, vocablo de donde precede el termino dinamismo; la potencia puede ser comprendida bajo dos aspectos: a) como la capacidad que tiene toda realidad para aproximarse a su fin propio, para tender a su perfección en su dimensión positiva; b) como algo que está sólo en potencia, que no es real todavía, es su dimensión negativa, ya que al no ser todavía lo que puede ser, cada realidad contiene una parte de fragilidad, de posibilidad de desviarse de su fin y de no alcanzar su perfección, de dejar de ser lo que puede ser totalmente.
Así, toda realidad tiene un principio de identidad con ella misma (ousía), que se manifiesta como una energía, una fuerza, por la cual tiende a alcanzar la perfección, o “plenitud de la existencia”, que le es propia, la suya. Toda realidad es, existe, por estos dos principios: el de identidad con ella misma y el de su afirmación como energía que se apropia de su plenitud. Los dos aspectos, como se puede comprender fácilmente, coinciden. Estos son los principios propios e inmanentes del hecho de existir, de lo-que-es en cuanto que es.
PREGUNTA: ¿Cuáles son los principios de toda realidad?